Apagón: ¿revolucionario?

Por estos días la situación con la electricidad se ha vuelto insostenible, es demasiado el abuso que tienen con el pueblo, a pesar de eso, el cubano que se ríe de sus propios problemas ha inventado chistes y memes que circulan por las redes para ridiculizar al gobierno por su ineptitud y desparpajo. Lo único bueno de los apagones es que la carne no se echará a perder, obvio: no hay de ningún tipo.

Tener derecho a una vida digna implica, entre otras cosas, tener acceso a la luz eléctrica, es deber del estado garantizarlo y cuando no lo hace me provoca malestar, desprecio, ira... Ni velas hay para alumbrarse, ni petróleo para los mecheros, hasta para eso hay que inventar en este país o tener el teléfono con suficiente carga para prender la linterna.

Es duro lo que está sucediendo en mi país, es triste para el cubano de a pie tener que vigilar un cronograma de apagones que casi nunca cumplen para poder cocinar los alimentos. Muchísimas veces me he quedado con la comida cocida a la mitad y me ha tocado esperar a que la pongan para poder alimentar a mi familia y otras tantas ni siquiera he tenido tiempo de haber puesto nada en el fogón ya que el horario es aleatorio y sin ton ni son se la llevan, no cuento con un fogón de gas, por eso debo esperar o hacer uso de un nonó: fogón inventado con aserrín dentro, toda una obra en la ingeniería casera del cubano de a pie.

Lo más inhumano es cuando la quitan después de las 11 de la noche, cuando ya estoy acostada lista para conciliar el sueño, es justo en ese momento que viene a mi mente un pensamiento recurrente: gritar con todas mis fuerzas ¡PATRIA Y VIDA!, ¡ABAJO LA DICTADURA! por la sencilla razón que no existe ninguna para tenerme así como una esclava del régimen, así como una indigente con calor y con mosquitos.

Cuando el apagón es en la madrugada, me despierto al no sentir el aire del ventilador, (otros al no sentir el acostumbrado aire acondicionado), tengo que abrir persianas y coger el abanico, a partir de ahí no se duerme nada hasta que amanece y con ojeras y ojos llorosos por la falta de sueño cojo rumbo al trabajo a cumplir con la obligación que tengo porque necesito el dinero para sobrevivir o me quedo dormida por el cansancio extremo y ese día no voy.

Esa es la vida que nos toca en este país si seguimos de brazos cruzados, si seguimos aguantando porque ellos, los de arriba no sufren apagones, ellos no tienen necesidades, ellos viven a su antojo y nos piden resistencia... ¡clase cara!

Resistencia tengo yo para seguir en pie solamente con 4 horas de sueño, resistencia tengo cuando se la llevan a las 6 de la mañana y no me ha dado tiempo ni a hacer el café y tengo que irme con el estómago vacío porque ni pan hay; resistencia tengo para no salir con un cartel, para no pintar las paredes en las madrugadas, para no plantarme en el medio de la calle, tengo que resistirme porque de mí dependen otras personas y no puedo ir presa.

Imagino que en esta situación exitan otros cubanos, a los cuales se les oprime el corazón por no poder hacer más, a ellos les digo que estén atentos porque la hora de hacer llegará, a la dictadura no le queda mucho, el régimen caerá y otro será el destino de la Patria.