Amelia multiplicada

Amelia Calzadilla

Foto tomada de OnCuba News

Me siento identificada con esta joven madre cubana y su justo reclamo a los gobernantes de este país, yo también soy ella.

Crecí adoctrinada por la escuela y por mi familia, recuerdo en mi niñez los discursos extensos de Fidel que veía en el Krim 218 de mi casa y mi mamá me ponía a darle besos a la pantalla diciéndome que ese era "papá Fidel", me inculcó que tenía 3 padres: el biológico, Fidel y Dios.

Crecí creyendo todo lo que me decían e incluso sintiendo verdadero orgullo de la revolución. Pero las cosas comenzaron a cambiar a mis 14 años cuando sufrí una profunda decepción porque no me llegó la EMCC y supe la razón: le habían dado la plaza a una "hijita de papá" y yo no tenía ningún familiar militar y por tanto mis 100 puntos en las pruebas de ingreso podían servir de papel sanitario.

A partir de ahí comencé a poner mi cerebro a funcionar y hasta hoy no dejo de agradecer por ese momento crucial en mi vida.

En este sistema hay mucha corrupción, hay mucha miseria humana, mucho interés en resolver primero "lo mío" y luego "ya se verá". No importa a quién se le pase por encima. Este sistema está plagado de personas inescrupulosas y manipuladoras, basta ver lo que quieren hacer con Amelia.

¿Quién dijo que usar uñas acrílicas es sinónimo de buena posición económica?, las mujeres nos caracterizamos por presumir, por tanto eso habla muy bien de ella: le gusta verse bonita y a pesar de tener 3 hijos no se deja vencer por la rutina. Tengo amigas que se las ponen fiadas hasta el cobro, lo mismo con vecinas o compañeras de trabajo que se dedican al negocio.

Sobre las dichosas lámparas de techo, ¡qué polémica tan fuera de lugar ha traído esto! En la casa donde vivo, aclaro que no tengo casa propia, estoy como ella, hay una en la sala y con ventilador incluído; supongo que debo considerarme millonaria por ese detalle. Está ahí desde la década del '80 del pasado siglo cuando era completamente "normal" adquirir una en las tiendas en cup.

Las fotos donde sale en la Tropicana o en el Focsa ya las explicó, sin necesidad desde mi punto de vista, ahí el régimen se puso la soga al cuello solito: ¿eso quiere decir que sólo los de alto nivel económico pueden ir a estos lugares?, entonces en Cuba sí hay diferencia de clases y el discurso de igualdad social se va a bolina.

Amelia ha demostrado la fuerza de la mujer cubana, la verdad que se oculta por miedo, la desesperación de vivir en un país con una dictadura que no permite la libertad de expresión. Amelia es mucho más que esa menuda muchacha con la cual millones se han identificado, ella es el símbolo de que sí se puede lograr el cambio y todo lo que pretendan decir o hacer para desacreditarla sólo confirma aún más que a la dictadura le quedan sus días contados.